Estos son los protagonistas de un anuncio de televisión que es bastante frecuente ver estos dias. Un hindú ve un folleto en el que anuncian un coche (europeo, pobres hindús que no tienen coches europeos, parece querer decirnos el anuncio) y decide modificar a base de choques, martillazos y sentando a un elefante encima su coche para que se parezca al que ha visto en el folleto, con lo que a partir de entonces podrá ir paseando por la ciudad con la música a todo volumen y llamando la atención de toda mujer que se le cruce. Vamos, el sueño de todo europeo y a partir de ahora también de todo hindú.
Lo bueno de los anuncios televisivos es que a veces puedes extraer conclusiones totalmente ajenas a lo que realmente queria el anunciante. Que compres el coche, vienen querer a decirte con este anuncio. Pues yo entiendo otra cosa.
Este señor hindú consigue, con sus manos, inteligencia e iniciativa propia construirse, hacer realidad su propio sueño, sin gastarse ni un euro, sin consumir ni comprar nada. Todo lo contrario de lo que quiere comunicarnos este anuncio. Realmente este anuncio viene a decirnos que el ser humano puede hacer realidad sus sueños si pone empeño en ello, si confia en si mismo, si se esfuerza por conseguir lo que quiere y no se rinde "comprando" su sueño.
¿Acaso no es mas gratificante hacer realidad un deseo por uno mismo, con su propio esfuerzo, que simplemente comprándolo? ¿No produce una sensación irrepetible poder decir "eso lo he hecho yo, con mis propias manos" que decir "como cobro un pastón en la empresa de mi padre me he comprado ese mercedes con asientos de cuero de pingüino rodillero(tm)"? Y si piensas que la primera de las anteriores "opciones" es la verdadera ¿Porque nos empeñamos siempre en seguir a la segunda?
Yo creo que la respuesta podria ser que hay demasiadas cosas y es imposible no querer muchas de ellas y mas imposible aun poder convertir todos tus sueños en realidad por ti mismo y no "comprándolos" a otros. Pero eso no es un problema, el problema es realmente otro. Tenemos demasiados "sueños y deseos" y muy pocos de ellos son importantes. Hoy deseamos un móvil de última generación para sentirnos "orgullosos de nosotros mismos" y matariamos por ese deseo que seguramente mañana habremos olvidado. Estamos saturados de sueños y deseos que necesitamos cumplir cuanto antes. ¿Estamos olvidando lo que realmente importa?
La vida consiste, cuando has entrado en la edad adulta y ya entras en el mundo "laboral", en levantarte a las 8 de la mañana, entrar en el trabajo, salir a las 14 a comer, volver a entrar a las 16 y salir a las 19 para irte a casa. Posiblemente durante todas esas horas hables con alguien como mucho durante media hora. Y mas seguramente hables con gente a la que solo conoces en tus horas de trabajo. ¿Que problema plantea eso? Pues depende de la necesidad social que tenga un individuo, la necesidad de comunicarse, expresar lo que piensa, opinar sobre cualquier asunto, simplemente de hablar. "La gente ya no habla", como diria el señor Montag...
¿Que relación tiene entonces esto con la "saturación" de deseos y necesidades triviales que tenemos? Pues yo opinaria, aunque no muy seguro de ello, que estamos volcando nuestras necesidades de expresarnos, de hablar, de sociabilizarnos en el querer algo que, aunque realmente no es importante para absolutamente nada, da importancia a aquel que lo posee ante el resto de sus compañeros, buscando precisamente eso que nos falta, relaciones sociales. Comprarnos un movil de última generación nos hará destacar sobre el resto de los mortales, la gente nos mirará, quizá hablen con nosotros...
Se que estoy generalizando, cada persona es un mundo y cada uno tendrá sus motivos para hacer lo que hace, pero me parece que ese mismo sentimiento es el que intentan despertar los anuncios como el de este hindú y su coche, un sentimiento que los anunciantes saben que existe, saben que les puede ser util y por tanto aprovechan. Recuerdo a Steinbeck, en "Las uvas de la ira", con aquel "los bancos no son personas, son monstruos sin sentimientos, aunque hayan personas dirigiendolos, los bancos no son humanos". Son las ventas de alguna empresa las que dirigen, las que manipulan nuestros deseos, las que nos dicen que tenemos que desear, que tener un movil nos hará ser mejor, la gente nos admirará, querrá hablar con nosotros e incluso nos envidiará. Curioso, esos seres "no humanos" usan los sentimientos mas humanos para crecer y expandirse a costa de provocar mas y mas sentimientos de deseo. Te hacen desear tantas cosas que ya no sabes lo que realmente quieres.
¿Y que es lo que importa realmente? ¿Porque no puedo desear tener el mejor movil si eso hará que me sienta mejor? La pregunta es ¿Te sentirás realmente mejor? ¿O te sentirás bien durante unas semanas, hasta que veas un modelo de movil que te guste mas? ¿Cuanto dura ese "sentirse mejor", esa felicidad por el deseo cumplido? ¿Una semana, tres semanas, un mes? ¿Que importa realmente entonces? ¿Porque vale la pena esforzarse? ¿Como distinguir un deseo trivial de algo que realmente es importante?
A esa pregunta cada uno tiene su propia respuesta. Si pensamos en lo que realmente nos importa, si pensamos muy profundamente en eso, llegaremos a saberlo, no tengo duda alguna de que llegaremos. Para uno ser feliz significará poder pasar el resto de su vida con su pareja y para ello dedicará su vida a intentar entenderla y entenderse para consumar esa felicidad. Para otro la felicidad consistirá en conocerse mejor a si mismo, buscar el porque de las cosas y ser feliz con las respuestas que encuentre, sean validas para todos o solamente para el. Para otra persona lo realmente importante será aprender todo lo que pueda acerca de los parásitos de las cucarachas brasileñas porque es una tema que le apasiona. Un tema irrelevante para mi o para otro, pero importante para el que le interese.
Y ahi está la realidad. Ese es su tema, es suyo, es feliz aprendiendolo, esa es su verdadera felicidad, un deseo realmente importante. Y es suyo de verdad. Esta dentro de el. No pasa de moda ni se rompe como un móvil. Lo ha aprendido por si mismo, ha luchado por aprenderlo y ha pasado horas pensando acerca de el, sabe lo que sabe gracias a el mismo. Y es suyo, solo suyo. Y se siente orgulloso porque ha hecho algo con sus propias manos, ha cumplido su deseo de aprender acerca de los parásitos de las cucarachas brasileñas aunque sabe que ese tema no le importa a nadie, pero le da igual, porque es feliz. Y ese deseo cumplido lo hace feliz. Y esa felicidad durará siempre. Porque esa es la verdadera felicidad, la que dura para siempre. Una felicidad que no se consigue para impresionar al resto de la gente, ni para ser mejor que el de al lado ni te miren las mujeres cuando pases por su lado. El verdadero objeto de la felicidad es ser feliz Y cualquier deseo de felicidad que no cumpla ese objeto, será un deseo irrelevante.
Y esa creo que es la verdadera felicidad. Y los deseos que cumplen esa verdadera felicidad son los deseos verdaderos en los que debemos fijar nuestra atención. Es fácil decirlo y dificil hacerlo, lo se. Es dificil vencer nuestra naturaleza para desear cosas que no tenemos y que realmente sabemos que no necesitamos y mas cuando se aprovechan de esa naturaleza para vendernos mas y mas aumentando cada vez mas nuestros deseos de querer cualquier cosa. Pero si tenemos presente siempre que hay cosas realmente importantes, si sabemos distinguir lo que realmente nos va a hacer felices, podremos llegar a conseguir lo que realmente deseamos a pesar de que nos "despisten" con moviles, coches y sillones de cuero. A pesar de que cedamos a esos despistes, no hay que dejarse despistar nunca del todo. Hay que tener siempre claro que es lo que realmente deseamos. Si nos olvidamos de eso, nunca seremos realmente felices.
Por cierto, me encanta ese anuncio:)
dijous, novembre 20
El hindú, el coche y el elefante
Subscriure's a:
Comentaris del missatge (Atom)

0 comentaris:
Publica un comentari