dimecres, març 17

Negra soledat

"¡Profeta -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!

¿Del tentador enviado o acaso de una tempestad

trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,

a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,

dime, te imploro, si existe un bálsamo en Galaad!

Dijo el cuervo: "Nunca más".



¡Profeta -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!

Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,

dile a este desventurado si en el Edén lejano

a Leonor, ahora entre ángeles, un dia podré abrazar.

Dijo el cuervo: "Nunca más".



¡Diablo alado, no hables más, dije, dando un paso atrás.

¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!

¡Ni un rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje

quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!

¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!

Dijo el cuervo: "Nunca más".



Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,

en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;

y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,

cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;

y mi alma, de esa sombra que alli flota fantasmal,

no se alzará... nunca más."



Poe.



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